Capítulo 26
Procedimientos de disciplina y asuntos internos
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Entre los elementos de un sistema de disciplina eficaz deberíamos mencionar la capacitación, las recompensas, la orientación y las medidas punitivas disciplinarias. El objetivo final del sistema disciplinario es corregir el comportamiento o el desempeño del empleado. La capacitación, la orientación y las medidas punitivas deberían diseñarse con el objeto de restaurar el profesionalismo, el cual, en última instancia, respalda la integridad del organismo y el empleado. La disciplina efectiva es un proceso positivo cuando su propósito percibido es capacitar o desarrollar a una persona a través de la instrucción. La selección, la capacitación, la dirección, la supervisión y la rendición de cuentas constituyen algunos de los programas que influyen sobre la disciplina de un organismo de orden público. Estos elementos son interdependientes y, en consecuencia, una falla en cualquier de ellos atenta contra la disciplina efectiva. La recompensa del desempeño laboral sobresaliente, incluidos los actos meritorios y heroicos, ofrece a los empleados un reconocimiento de su excepcional aporte al éxito del organismo.
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La función de asuntos internos reviste especial importancia para el mantenimiento de una conducta profesional en un organismo de orden público. Precisamente, las normas de la presente sección son el fiel reflejo de la relevancia de esta función. El honor y la credibilidad del organismo dependen directamente de la disciplina y la integridad personal de cada empleado. La imagen pública de un organismo depende en gran medida de la calidad de la función de asuntos internos a la hora de responder a las acusaciones de inconducta por parte de dicho organismo o sus empleados.
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Las normas de este capítulo suponen que los grandes organismos se respaldarán en un componente organizativo especializado, generalmente integrante de la oficina del director ejecutivo, que asumirá la responsabilidad de las cuestiones de asuntos internos. En aquellos casos que involucren la integridad del organismo, la unidad especializada dirigirá efectivamente la investigación y llevará adelante todas las asignaciones relacionadas con la resolución del problema. La unidad especializada debería ser un recurso y encargarse de revisar las cuestiones de asuntos internos de menor importancia investigadas por el personal de supervisión.
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En los organismos más pequeños, es posible que la utilización de una unidad especializada no sea una opción viable o práctica. La función de investigación interna puede recaer en una sola persona o en las personas que sea necesario según el caso, o quedar a cargo del director ejecutivo.
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Los organismos que posean una función de asuntos internos acorde con estas normas tendrán la capacidad de responder adecuadamente ante cualquier alegación de negligencia, infracción o incumplimiento planteada por los empleados, o ante demandas que cuestionen la respuesta brindada a las necesidades de la comunidad, lo cual contribuirá a desarrollar la confianza del público en la organización.
