Capítulo 40
Análisis e inteligencia delictual
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Las normas de este capítulo se refieren a las funciones del análisis del delito y la inteligencia criminal llevadas a cabo por analistas públicos y no públicos, que posean una capacitación o aptitudes especializadas, o que no las tengan. El proceso del análisis del delito y la inteligencia criminal generalmente alude a un sistema mediante el cual se utiliza información recopilada en forma regular sobre los datos de los criminales y los delitos denunciados, con el fin de prevenir o erradicar el delito, así como apresar a los delincuentes. Específicamente, el análisis delictual es una función de orden público a través de la cual se recaban, evalúan, analizan y difunden datos relacionados con los delitos. El análisis de la inteligencia consiste en la recopilación, la evaluación, el análisis y la difusión sistemáticos de información sobre los delincuentes, con consideración de las asociaciones ilícitas y las actividades criminales organizadas.
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Los datos relativos a este aspecto funcional pueden obtenerse a partir de registros de acceso público y restringido, e incluir informes derivados de operaciones de orden público tradicionales. También es posible obtener información o datos adicionales de fuentes externas, como otros organismos de orden público, componentes del sistema judicial penal, entidades gubernamentales y no gubernamentales, y otros recursos disponibles.
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Para estas actividades, es crítico lograr la recopilación y la generación de datos válidos y confiables, a través de los cuales se puedan predecir futuros hechos delictivos. Entre estos se puede citar, a modo de ejemplo, la frecuencia de los incidentes y el grado de asociación entre los distintos eventos. El análisis del delito y la inteligencia criminal debería proporcionar información de utilidad para asistir al personal operativo en el cumplimiento de sus objetivos de prevención y control del delito, a través de la identificación y el análisis de los modos de operación de los elementos criminales y la obtención de indicadores de patrones delictivos. Asimismo, el análisis del delito y la inteligencia criminal puede ser útil para los esfuerzos de planificación a largo plazo como, por ejemplo, para el pronóstico de las futuras tendencias criminales y la mejor identificación de prioridades o diseños organizacionales. Los líderes y profesionales de orden público pueden encontrar distintas aplicaciones para el uso de esta información en lo que atañe a las relaciones con los medios, la planificación táctica, las investigaciones, la concesión de subvenciones y la administración de eventos especiales.
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Además de incorporar técnicas y estrategias sólidas para el análisis del delito y la inteligencia criminal, este capítulo refleja la importancia de las consideraciones jurídicas acerca de la recopilación, difusión y conservación de esta información. Los organismos deberían considerar la capacitación especializada de su personal en este tipo de cuestiones para garantizar el cumplimiento de las regulaciones estatales y federales, así como para promover su admisibilidad en los esfuerzos de persecución criminal.
